
Machín me acaba de llamar. Fue muy claro, conciso, incluso lo noté con un dejo de vergüenza.
"Se terminó mi rutina de amanecedor profesional", me dijo muy secamente por el teléfono. No entendí bien por qué me llamaba a mí para hacerme el aviso. Luego de meditarlo, me dí cuenta que yo soy uno de los que forjaron su leyenda.
Machín, mi amigo que vive hace 20 años teniendo 20, anuncia su retiro. Doloroso para nosotros, sus amigos, que vivíamos sus aventuras como propias. Además, Machín era la segunda en todos los fogones. El amigo que se alejaba de una novia (digo novia, no mujer que otorga ciertos derechos sobre sí por un escaso lapso de tiempo) tenía en Machín el compañero perfecto para rehabilitarse. Él sabía donde tocar para conseguir un lugar, conocía donde se refugiaban las desahuciadas de una noche, y lo fundamental, estaba al tanto de la cotización, en tiempo real, del fernet en cualquier tugurio de la noche. Era la agenda viviente de cuanto celular inconseguible hubiera y a la vez, era la inmensa biografía de miles de anónimos y anónimas que uno podía consultar, para poder atracar el barco pirata sin temor a que nos echen una salva de cañonazos. "Machín, la conocés a fulana?" era la frase-gatillo que disparaba la vida y obra de la dama. Y en ese instante, nos sumergía en el árbol genealógico y en la maraña de relaciones de la mujer de quien queríamos saber mucho, pero quizás no tanto. No lo hacía por simple chusmerío, juro que no era de comentar nada que no se le pidiera, ni siquiera de regodearse con la frase "A que no sabés....". No, lejos de él esa actitud.
La cuestión es que la noche pierde una estrella, a causa de un amor. Una más.
Todos los días se enamora un duro.
Todos los días, un grupo de amigos pierde al último que se resiste a decir la temida frase.
Todos los días, nace alguien pensando que descubre América, porque se dio la oportunidad de pronunciar la frase.
Todos los días son el mejor día para pensar que se dice por primera vez.
Hubiera pagado para presenciar el momento. Machín diciendo "Te amo".
Todos los días
Posteado por Audiomongo a las 20:12
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Mi ansiedad agoniza cuando compro por TV

El mundo se nos llena de aparatos estúpidos que no resisten el uso más allá de un par de veces. La televisión inauguró los horarios más insospechados para vendernos la inutilidad más absoluta, acompañada de varios implementos que pueden ser nuestros saliendo de la cama y llamando ya, a las tres de la mañana del martes, dándole un uso terapéutico a la tarjeta plástica. Sin embargo, mi ánimo oscilante, veleta y zigzagueante me lleva a reivindicar algunos productos.
El infomercial que tiene de protagonista a un señor muy mayor, debería entrar en la galería de los más logrados de la historia. Al cabo de 15 minutos, uno está cerca de creer que, de comprar ese exprimidor, uno adquiere la fuente de la juventud y un certificado de vida sana, además de sentir en los minutos iniciales cuan cerca de ser una ameba está uno.
Hay una reunión de vecinos y amigos en la barra de una cocina. Un matrimonio oficia de anfitrión. Sacan un aparatito muy parecido a una licuadora, pero no. Eso diría cualquier asno que no alcanza a ver el potencial de la máquina que están por presentarnos. Una creación de la ingeniería que permite ingresarle distintas sobras de comidas añejas y devolvernos riquísimos platos, transformados quién sabe por qué método de avanzada. No, No es una procesadora, es una pequeña maravilla que nos acerca a algo. Aún no sé a que, pero lo descubriré.
Muero, literalmente, por tener un audífono. Me imagino la reacción de mis amigos (envidiosos y competitivos todos ellos) al verme seguir por la tele atentamente un partido de futbol con el audífono de la publicidad, que además te recomiendan de modo muy sugerente que no oigas conversaciones privadas. Te ofrecen la posibilidad de darle unos puntos más de valor a un sentido tan importante como el oído, y la vas a desperdiciar?. Never, en cuanto salga de las cuotas del aire y de la escalera de las mil posiciones, me meto de lleno de nuevo.
Extraño los pela papas de lujo que ofrecían antes. Cortaban una batata descompuesta, pero con qué calidad artística! Uno sentía que sin haber pisado un recinto universitario o haber pagado un curso, era un chef consumado y hasta daba ganas de cambiar el lenguaje de cocinero de fonda por otro más lucido y técnico. Es que el hábito no hace al monje, pero ayuda al entorno del monasterio.
En fin...
Posteado por Audiomongo a las 19:35
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Anotaciones Estúpidas Para Una Agenda

*Si se enteran que caí en cana, y me quieren hacer un favor, llamen a un boga de la tele. Si vive eternamente bronceado, mejor. Si su cabello es de color indefinido, mejor aún. Es preciso tener de tu lado a alguien que te defienda en cualquier momento y de cualquier forma, ya sea ante Grondona, Mauro Viale o Marcelo Bonelli. Y que todos le den lo mismo. Que hable de uno en la puerta de un juzgado o de un boliche a las 5 de la mañana. Es igual.
*Si estoy enfermo, la mejor opción es el Doctor Cahe. Piola dentro del gremio de los tordos piolas, no te cura pero la pasás bomba. Estarás mal, y así y todo, convalecés en una quinta, y si te manda a un psiquiátrico, tiene onda de otra cosa.
*Si estoy solo, quiero una silla en Yo me quiero casar y ud. modelo 2007. Hay algo mejor que sentarte frente a 10 ó 15 mujeres que quieren matar su soledad, aunque más no sea a palazos, y cualquier bondi las arrima al barrio?. Además, un gabinete psicológico que te asiste si no te dan bola, o te saca la culpa si fuiste lejos en el pe-pé-pe-pé.
*Si mi peso comenzara a ser un problema para el resto de mi organismo, sin dudas pediría a gritos una plaza en Cuestión de Peso!. Cómo encarar el drama sin la paternal mirada del Doc Cormillot, que no sé si fue gordo alguna vez, pero cómo los entiende!. Conmovedor. Movilizante. Y la señora que conduce, tan afecta a la problemática que abandonó su carrera actoral para torturar obesos con estilo. Si no bajás así...
*Nota: No sé que hacer en caso de aburrirme. Me tendré que asociar a un video club.
Posteado por Audiomongo a las 16:43
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Yo te lo guardo

Como cuando uno ve juntarse las nubes que aparentaban dormitar en los rincones del cielo. Al igual que el momento en que la llama del fósforo pasa peligrosamente la mitad. En situaciones por el estilo, la experiencia hace sonar la alarma. Y normalmente la oímos y le hacemos caso. Entonces, por qué desoír el toque de atención, en casos en que se comprometen cosas más importantes que la ropa en el tendedero o un dedo chamuscado?.
Será porque hay placer. Porque se disfruta de algo que tiene "vencimiento", digamos, o una prohibición explícita. El camino sobre el filo del cuchillo requiere habilidad de circo, y esto lo sabe todo el mundo. Sin embargo, para darle un ingrediente interesante a la vida, lo practicamos todos. Pero me quiero concentrar en otro aspecto de la cosa. El goce de lo prohibido produce el doble de placer, diría yo. La fruta es más dulce, la gallina robada es más sabrosa. Será por eso que la divulgación del goce prohibido ajeno también produce placer? Obviamente no es lo mismo, pero cuánto cotiza la revelación de un amor oculto, una pasión incendiaria que se desconoce o una debilidad protegida bajo siete llaves?. Me pregunto por qué no hay un estudio, de los tantos y estúpidos que conocemos todos los días, que nos diga qué químicos trabajan y cuáles áreas del cerebro se estimulan cuando contamos un secreto ajeno? No me digan que es la sensación de poder que da el tener información que otros desconocen. No es el caso. Los que conocen la fórmula de la Coca Cola se sentirán unos peldaños debajo de dios, pero no se lo cuentan a nadie. Cuando accedieron a conocer los ingredientes, ya se sabía que no iban a poder contarlo, y en nuestro caso el placer reside en contarlo por lo bajo, previa actuación, pedido de juramento que sabemos se romperá y mil recomendaciones que pueden incluir la consabida frase "no digas que yo te lo conté". El permiso más explícito para propagar el secreto.
Ahora bien. Sabemos lo que sólo saben los involucrados. Nosotros somos la parte intrusa de la cuestión, y nos enteramos por casualidad o por descuido de los protagonistas, (dejo de lado la confesión que nos hace un amigo, porque esa revelación implica ser un remachado traidor clase A). Qué clase de secretos son material de tráfico y cuáles deberían guardarse?, cuál es el tiempo prudencial para guardarlo y luego sí darle rienda a la señora chismosa de ruleros y batón que llevamos dentro?. Será cierto eso que nos endilgan las mujeres, que los hombres somos peores que la mujeres en el tema?. Quién sabe, no es material para producir la falta de sueño. Pero si uno de ustedes supiera lo que me enteré, es probable que esta noche no duerma.
Posteado por Audiomongo a las 19:43
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Excursión

Negro, cuando salimos de pesca?, me pregunta mi amigo que es afecto a las salidas de fin de semana largo, pero fundamentalmente, a las emociones de la caza y la pesca. Estuve leyendo que este finde hay pique en Entre Ríos... Pique no sé, le contesto, pero agua seguro. No es el momento.
Entonces vamos a cazar a La Pampa!, no llovió allá, no?
Lo noto levemente impaciente por rajarse, y una caña, una escopeta o un concurso de muñecas hechas en servilletas de papel le resulta lo mismo. La excusa perfecta para levantar campamento y armarlo por unos días en otra ciudad.
Machín, le digo, te ruego que pensés bien donde querés ir, no quiero tener que dar explicaciones con un guión de cine en la mano, estamos?. Fumá, papá... recién saqué el auto del taller, tengo todos los papeles, la carpa en el baúl, las cañas, el botiquín... no me falta nada, che.
Tipo previsor Machín. Tiene en la cabeza cada feriado, no deja pasar uno sin aprovechar y es un experto en enganchar en continuado feriados con fines de semana, cuando el día libre cae un molesto martes o jueves. Su memoria prodigiosa lo cubre a la hora de justificar en el laburo, de modo que enfermedades propias y ajenas, muertes, inconvenientes familiares y catástrofes varias, nunca se repiten. Mi tía Delia falleció un domingo 29 de abril del 99, recuerda. Así enganché el lunes 30 con el 1° de mayo que caía martes, qué semanita esa, eh? No contesto, porque no recuerdo, pero asiento con la cabeza. Pensar que no le falta ningún artefacto para ninguna ocasión. Hace unos años, compró un equipo de ropa para nieve, porque decía no tenía nada para una excursión de esas. Así fue acumulando artículos varios de campamento, accesorios para escalar montañas, que se juntan con cosas de rafting y no sé cuantas actividades extrañas para mí.
Bueno hermano, marchamos, me dice a punto de subir a su auto.
Cuándo volvemos?, pregunto resignado.
El lunes por la mañana, Negrito, listos para volver a laburar.
OK, y el destino? digo.
El destino... qué problema!. Te parece pesca de trucha en Neuquén?
Me parece bien, le contesto. Pensaste un lugar raro, lejos de todo?
Obviamente!, no funca ningún celular, a 30 km de la ciudad más cercana... Laguna Blanca se llama, te va?
Absolutamente, el que huye compulsivamente sos vos, le insinúo.
Bárbaro, Negro. Partimos, me deseas suerte?
No precisás, siempre te sale bien... que te diviertas, Machín.
Sube al auto, y a los metros, saca la mano para saludar. En segundos se pierde de mi vista. Corro a anotar antes de que me olvide, "Laguna Blanca, Neuquén, a 30 km del pueblo más cercano"...ah!, "pesca de trucha".
En fin. Son años de amistad. Espero que esta vez me traiga algo. De donde quiera que vaya.
Posteado por Audiomongo a las 17:51
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Pensar me mata

*Qué días que estamos viviendo, por dios!. Entre mosquitos que parecen importados de Camboya, andamos haciendo señas espasmódicas en el aire para espantarlos. Lo bueno y tranquilizante del tema es que no son de los que dilean el dengue. Al parecer estos son más benignos y joden nomás pero sin otras intenciones.
*Tal vez estemos asistiendo al famoso cambio climático, profecía que finalmente nos acercaría en el clima al Brasil tropical, pero sin onda, con el humor nuestro de "me va mal, pero ya va a empeorar".
*Para colmo, nos enteramos que la cuenca del Río de la Plata está seriamente amenazada, con una sentencia de muerte a raíz de que día a día, le damos de lo nuestro, lo peor. El informe que presentó al congreso de los Estados Unidos el ex vicepresidente Al Gore, menciona la paulatina desaparición de glaciares en el mundo, pero las fotos de ejemplo son ... argentinas, oh yeah!. Para ser sinceros, no le dan mucha bola, lo recibieron en honor al cargo que tuvo, y por acá no pasará de ser una anécdota más para muchos, porque hay cosas que nos interesan más para discutir.
*En nuestra zona tenemos papeleras, pero deben ser de última generación, y si no lo son, las de Gualeguaychú contaminan más, porque lo dijo una mina que bailó por un sueño, y yo le creo a ella que tiene un culo barbaro, lo conoció a Marce y es re buena porque se la rebanca y fue a Ginebra con un cartel para que todos tomemos conciencia.
*Hay censura! Una periodista se queja de no tener acceso a protagonistas de la realidad candente de nuestro país, pero no se queda de brazos cruzados. Por fin una heroína del libre pensamiento, de la opinión independiente, se le planta al sistema, al monstruo y le grita. Grita su verdad porque quiere que caiga el velo que tapa la realidad. Y lo hace por nosotros. Monta en un helicóptero, sobrevuela el área de desastre y vuelve para contarnos su odisea contra el poder.
Bueno, ahora me voy porque me duele un poco la cabeza, me bajo un par de ringtones de Gran Hermano, un wallpaper de Marley tragándose un bicho en Tilcara y me siento en el living a esperar a que se me pase. Es que pensar, me mata.
Posteado por Audiomongo a las 20:22
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Desagüe

No sé si soy yo, o alguien acompaña en el punto de vista.
Lisa y llanamente, estoy harto de tener que hablar por hablar. No me refiero a mi actividad en la radio, ni siquiera a la charla necesaria que se debe entablar por cuestiones de convivencia, y demás. Me refiero a los simpáticos profesionales que uno cruza en la vida, que sin conocernos ni siquiera se toman el trabajo de pensar si tenemos ganas de hablar, y nos abordan con alguna frase.
Qué día, eh? puede ser el comienzo de una disertación acerca del tiempo, y depende de la edad del charlatán, nos enteraremos por medio de una tabla comparativa que los veranos ya no son lo que eran, y fríos eran los de antes. No importa que diga uno, con solo mirarlos, le damos pie para que la catarata de palabras se prolongue. Una cola en el banco, el asiento en el colectivo o cualquier situación en la que debamos esperar, es propicia para estos incontinentes verbales que precisan, si o si, descargar en alguien. Y está claro, no quieren dialogar, quieren escucharse.
He soportado, porque soy corto de carácter, lo admito, gente que ha sido capaz de hablar de conflictos de familia muy íntimos, durante un viaje a Buenos Aires y por el simple hecho de compartir un asiento. Cosas que no le contaría a mi psicólogo (que no lo tengo, pero tampoco le contaría), y ni siquiera a mi abogado (que por ahora, lo tengo en espera).
Será que uno inspira confianza para que le cuenten? Tal vez una cara que subraya cierto rasgo de bondad o paciencia, hacen que se abra la canilla de palabras, no sé. Lo verdaderamente llamativo, es volver a encontrar a esa gente, y uno con el saludo a flor de labios, se queda frizado notando de qué manera no te registran. No! Yo le presté oídos durante horas, asentí con mi cabeza, me hice cómplice de sus pensamientos, para que olvide mi cara a la vuelta de la esquina? Qué decepción.
Qué terrible contarle cosas íntimas a alguien, para luego olvidar dónde depositó una parte de su vida, en forma de confesión.
Aunque pensándolo bien..., que buena manera de sacarse un problema de encima, agobiar a alguien, anónimo, con las cosas de uno, y luego, si te he visto, no me acuerdo. Sigo pensando, y creo que es una manera interesante de vaciar la mochila, aliviar la carga que tantas veces nos agobia. Sería algo así como una "Terapia de Ruleta Rusa", uno sale a la vida sin sospechar que en cualquier momento, puede convertirse en el desagüe del ánimo de un desconocido.
Un motivo más para salir a la calle, a la vida, con la guardia alta.
Posteado por Audiomongo a las 21:24
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Conversos
El tipo, luego de meditarlo durante un lapso de tiempo, amanece un día y va a buscar el objeto del deseo. Su desvelo, eso que lo pierde y maneja. Con una decisión envidiable, y digna de un musulmán a punto de inmolarse(dicho esto con sumo respeto y a modo de ejemplo), nuestro amigo toma el toro por las astas. Estruja el atado de cigarrillos, toma el encendedor, y los revolea por la ventana. Atrás quedaron años de convivencia, pequeños momentos compartidos y miles de postales juntos. Él y su faso, eternamente ardiendo. Lo tengo que hacer por mí, se dirá con mucha razón. Cierra la ventana, y se toma un té de rosas. Telón, y aplausos. Culmina así una película con final feliz.
Pero, como toda peli de estas épocas, siempre hay segundas partes. Y en este caso, la parte II tiene un argumento muy conocido, el héroe sale al mundo en búsqueda de aquellos que desoyeron "la palabra", esos infieles que persisten en sus conductas dañinas y esparcen el mal en forma de humo. Lo padecen sus amigos, los compañeros de laburo, y cualquier humano que se cruce en su camino y deba compartir un espacio con él. Como todo tiene un tiempo, estas son las fases más conocidas:
Primero promocionan su proeza. Viste?, dejé che. No sabés, me siento mucho mejor. Siento más los gustos, (fantástico, así vas a engordar ...) Además, puedo subir una escalera sin cansarme! (buenísimo, un paso más y a las olimpíadas...).
Segundo, buscan compañeros de ruta. Y vos? Por qué no lo intentás? (Porque soy una ameba orgullosa de mi especie!) Dale!, ponete las pilas! Tratá de cambiar un faso por un caramelo... (gracias, en mi horizonte no está concursar en cuestión de peso...)
Tercero, el nuevo no fumador pasa a la acción, (ya no hay lugar para las sutilezas en esta etapa)Hummm, aquí hay olor a cigarrillo, no pueden abrir las ventanas, porrr favorrr?. Cuando llego a mi casa, tengo que sacarme toda la ropa y colgarla en el patio, porque apesta!
Todos conocemos a alguien así, y el ejemplo típico del ardor de la conversión lo ponen los ex fumadores. Sin embargo, en todos los aspectos de la vida, no hay un fanático mayor que el converso, el que saltó la verja, ese que se pasó de bando. Ahora bien, qué induce al tipo que dejó un vicio o una conducta reprochable atrás, a propagar y dar testimonio? Alguien dirá por ahí, el amor al prójimo. Y yo digo, no me jodan. No lo creo. Podrá haber alguna excepción, pero en la mayoría de los casos, creo que pretenden hundirnos en su dolor, nos quieren hacer acompañantes obligados de su viaje a la purificación. Y como el sufrimiento se atenúa si es generalizado, nos quieren subir a su barco. Por mi parte, gracias, yo tomo el siguiente, que es diferencial.
Posteado por Audiomongo a las 17:27
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Lugares

Meditando estupideces, de esas que uno asimila todos los días, escuchaba a un periodista deportivo rememorar viejas hazañas de Diego Maradona. Sin ahorrar un elogio, lo puso en el cielo, lo elevó al Olimpo, lo bajó a una cancha y lo hundió en el barro de un potrero. Personalmente, comparto y suscribo. Pero, luego pensando en el fútbol en sí, en ese juego que tanto se parece a la vida y que es fuente de alegorías para dar ejemplos sublimes y patéticos, me quedé tildado en el destino y lo que le depara a cada quien. Si a Diego no le hubieran sucedido la serie de vicisitudes, hechos fortuitos y provocados que, finalmente, lo llevaron a ser quien fue, estaría en otro lado. Aquí estarán diciendo -Qué tipo mas pelotudo!, lógico que estaría en otro lado!. Podríamos especular acerca de si seguiría viviendo en Fiorito, si seguiría viviendo con "la Claudia", o peor aún, si seguiría viviendo. No es este el motivo de estas frases. Me asombran otras cosas. Las maneras en que se expresa el destino, a veces con una crueldad sin aparente sentido, u otras con una benevolente sonrisa de "pase, pase"... Como hincha y amante persistente del fútbol, he visto muchos jugadores que obligan a preguntarse ¿cómo llegó este tipo hasta acá?. Y uno contempla un estadio repleto, gente que exterioriza lo más primitivo de sus emociones y se hunde en una marea colectiva de sentimiento compartido, capaz de soportar el clima del Sahara o de la Antártida si su equipo está ahí, y de pronto, un no-elegido, un a todas luces no-apto para ningún deporte, pisa la pelota y se cae. De todos los costados desciende el alud de voces, el tsunami de puteadas de los propios y la gastada de los contrarios. Imposible hacerlo en ese momento, pero cómo no pensar que sucesión de hechos lo puso en el césped del Monumental o la Bombonera? Qué cosas que ignoramos hicieron que un ladrillo sin pasar por el horno se ponga una camiseta de primera división?. No sabemos a quién adjudicarle la broma, y seguimos padeciendo la suerte que tuvo ese hombre de llegar a un puesto de elite, reservado para unos pocos, y no hacerle honor al destino que le tocó. Hay muchos ejemplos, y no será aquí donde sugiramos algún nombre. Sin embargo, siempre al verlos se me cruzará por la cabeza el saber a quién le están robando el puesto, a qué gran jugador le han robado el billete de lotería y hoy le ocupan el puesto. Lejos de la verdulería donde deberían estar, se ponen la 9 titular y no le pueden hacer un gol al arco iris. Qué remis no estará circulando por culpa de alguien que se pone los guantes y no sabe donde está el arco?. Nadie tiene nada asegurado en este mundo y el talento sólo, se ve que nos acerca más al circo que al Colón. Hoy voy a pensar en esa cuestión. Y después, siesta.
Posteado por Audiomongo a las 19:12
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Choque (en slow motion)
A veces es difícil torcer el rumbo. Es una sensación rara. Ver la pared que se acerca, lenta pero inexorable. Y uno, que preveé las contingencias, se predispone más fácilmente para atajarse que para torcer el volante. Como aquellas películas en que se ve el instante previo al choque y la imagen queda congelada en un grito eterno, y alguien que solo atina a taparse la cara.
Momento cumbre en medio de una fiesta. Amigo que uno no ve hace años, pero amigo al fin, acaba de separarse, y su ex se encuentra también en el lugar. Ella se divierte, a todas luces lo promociona, y él elige torturar oídos cercanos y no tanto. No ahorra detalles de su calvario, su soledad y su profundo amor. Amor que hoy, pasará inadvertido para la destinataria. No para el resto de los festejantes, que se pasan la responsabilidad del confesionario de mano en mano.
No se precisan dotes adivinatorias. Ni siquiera hacer grandes especulaciones sobre lo que vendrá. Alcohol. Más alcohol. Rueda de prensa en el baño para ampliar los detalles de este desastre amoroso, y finalmente, alguien que se harta y dice: -Man, por qué no vas y le decís a ella lo que te está pasando?. En ese preciso instante, pasa como un relámpago por la cabeza de todos, lo que sucederá. Pero, al fin y al cabo, la fiesta debe continuar, y ¿cómo quedan en la memoria las fiestas, si no es por los buenos condimentos?.
"Tenés razón, voy y le digo". Siiiiiiii!!!!, grita un coro, entre aliviado por no soportar más una mochila ajena, y para darle el empujón que precisa.
Y es ese el momento donde todo comienza a funcionar en cámara lenta. Él se acerca, ella desinteresada, lo mira. El tipo le habla, desde lo más profundo de una botella. Ella amaga con irse. Él la sujeta. Todos nos llevamos las manos a la cara.
Aquí comienzan a sucederse varias sub-escenas muy interesantes.
Amigos del tipo que quieren sacarlo, el correspondiente forcejeo, y la frase "Dejame, estoy bien, quiero hablar".
Amigas de la mujer que se arremolinan, le cuchichean cosas, le acercan la cartera y la conducen al baño. Organizadores de la fiesta que se preocupan por el hecho, y cuando se alejan los protagonistas, los grupos que se mezclan, para comentar lo sucedido, debatir las alternativas y decirnos entre todos lo feo que queda dar esa clase de espectáculos. (Pantalla en negro, títulos).
Cuando todos juntan sus pertenencias, el sol comienza a cegar a los últimos y las fraperas metálicas ya no tienen ni agua, comienza la verdadera fiesta. La que va a quedar en la memoria. La que construyen todos los invitados cuando alguien suelta la frase: ¿Te acordás el día que fulano casi la surte a la ex?
Posteado por Audiomongo a las 18:18
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Mingitorios

Cómo se hace?, eh?. Se consigue algún plano en los kioscos de revistas?, hay una guía "paso a paso" en Internet?. Tal vez den cursos en un instituto, o en una sociedad de fomento..., ya sé, lo busco en Google?. Basta, basta, por dios!.
Le perdí la cuenta a tantas preguntas, por eso, opté por escapar hacia el baño. Me levanté y puse proa hacia el cartel de "Hombres". Como una pesadilla recurrente, el tipo me siguió hasta el baño y persistía en sus interrogantes, para taladrarme el cerebro con su historia trillada de -laquieroperonolapuedoolvidar-.
Es un lugar común el charlar esas y otras cosas relacionadas con mujeres, en los baños de bares. Si uno lo piensa fríamente, resulta grotesca una charla de hombres de mingitorio a mingitorio. Uno que habla, otro que escucha, y los dos mirando la pared, las bolitas de naftalina, observando de refilón a quienes entran, todo mientras se alude a una mujer, que difícilmente nos tome en serio si pudiera asomarse a semejante cuadro. Por suerte para todos, eso les está vedado en la mayoría de los lugares, y el día que una mujer entra al baño mientras el hombre hace uso de las instalaciones, ése es el día donde cayó el último bastión de su intimidad. Pero ese es otro tema.
Volviendo al amigo que penaba, prosiguió largo rato explicando la imposibilidad de olvidarla. Hasta que otro amigo se acercó y le dijo: Yo te advertí como era la mina, pero vos no quisiste escuchar... y no me digas que no te acordás, porque sino, me das la razón en otra cosa, nunca escuchás a tus amigos. Silencio, incómodo pero aliviador silencio. El que no olvidaba se fue del baño, y nos dejó callados. Al rato, el otro me dice: Nunca le dije nada, pero como lo callé, eh?.
Siempre será mejor un amigo que se harta de escuchar, que otro que hace que te escucha. Para mí, un campari con tónica.
Posteado por Audiomongo a las 23:55 0 Vos dirás...
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Quiero

Yo quiero. Si, yo quiero. Me explican que no se puede. Igual quiero. Me dicen que no es el momento adecuado. Persisto en querer. Me argumentan que hay situaciones que hacen que, por el momento, sea imposible. Persevero en querer. Yo quiero. Qué?, suena a carpicho?. Se parece al berrinche de un nene?. Yo quiero, quiero y quiero. O sólo a un chico se le contempla y consiente la terquedad?. Qué tengo que esperar?, que se armen mil blogs en la red apoyando mi querer?, que Castells se solidarice y corte un par de calles en mi apoyo?. Sigo queriendo, y si suena a capricho, lo lamento por el oído ajeno. Tal vez Fidel postée un mensaje suyo en video en YouTube, acompañando mi causa, y Chávez hable durante cinco horas, diciendo que lo que yo quiero está bien, es justo y bolivarianamente correcto. Porque no se trata de dinero, ni de poder, y menos aún de fama. Pero la marea sube, la temperatura levanta y lo que quiero, lo quiero cada vez más. Amerita tirar una estantería, revolear unos platos, incluso creo que se impone romper un par de ventanas. Porque si uno quiere, es preciso que se enteren, no?.
Posteado por Audiomongo a las 20:57 0 Vos dirás...
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Rehabilitación

Luego de atravesar la espesa noche de un abandono (matizado a veces con un choque frontal contra la realidad, que se pretende ignorar), un hombre debe dejarse llevar por la marea amistosa de sus compinches que le reclaman la vuelta a la vida. En los hechos, volver a vivir implica, que el amigo salga de juerga, tragos, algunos excesos simpáticos, e interactuar con alguna mujer. Porque la mente colectiva masculina entiende esto como un proceso de rehabilitación obligado luego de un desengaño. Personalmente ignoro como será la vuelta a la soltería de una mujer y que consejos le dan las amigas a la doliente, pero para el hombre en pena, se arma una especie de red de solidaridad compuesta por sus amigos más cercanos que, de alguna manera hace de guardería andante del que sufre. Tal vez alguna mujer se esté preguntando al oir esto, habrá algún componente terapéutico en esto?, algún rasgo de psicología casero?. No, para nada. El hombre, en estos y en miles de casos más, actúa bajo el más primitivo instinto. No podría explicar si es camaradería o la plena certeza de saber que puede ocurrirle a él pasar por situación similar, y de esta manera, generar el lazo que asegure que lo cuidarán si sufre este dolor. La cuestión es que este verdadero proceso de reinserción a la vida tiene algunos pasos y todos deben cumplirse para lograr el objetivo. El primer momento es dramático, la noticia, el cambio brusco de estado y de costumbres, requiere de la presencia masculina que aleje del amigo pensamientos estúpidos, tales como "y si la llamo?", o "voy a ver si la encuentro, para ver que está haciendo". Cuando se acerca el primer fin de semana en soledad, nuevamente debe afianzarse el vínculo con los amigos. Está claro que no todos son solteros, por eso, es de evitar la efusividad en las parejas mientras esté presente el nuevo solitario, que puede estallar en llantos al ver como un amigo y su pareja se muestran cariño frente a él. Otro detalle importante durante ese primer fin de semana solo, es que los amigos armen un itinerario totalmente distinto al que usualmente hacía el damnificado con su ex, y por supuesto, huir de cualquier cercanía con la causante de tanto dolor. Podría provocar una recaída que nuestro amigo en desgracia, sumido en el vapor del alcohol, se encuentre con su ex y pretenda rediscutir lo que a todas luces se terminó. Con el tiempo, como toda herida, se curará. Sola, o con asistencia, se cerrará y luego será cosa del pasado. La ayuda de los amigos habrá hecho efecto y paulatinamente todo volverá a los carriles normales. Pero, a pesar de la experiencia colectiva intensa, es muy probable que nadie mencione más el episodio. Tal vez se recuerde parcialmente alguna anécdota relacionada con el tema, pero nunca la raíz de la razón. Y esto, no es para sorprenderse, se debe al simple hecho que esta debilidad, no está entre las que puede admitir un hombre. De hecho, a mi nunca me pasó.
Posteado por Audiomongo a las 15:25 0 Vos dirás...
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El Hombre Récord

El lugar estaba decadentemente bien decorado. Hacía juego con lo que uno espera de esos lugares.
Sórdido, con caras raras que no desafinan (porque supongo que para estar ahí se necesitan), y el olor a hombre en celo exacerbado, mezclado con desodorante de ambiente. La luz, lo suficientemente escasa como para que las anfitrionas lucieran seductoras, (un término muy arriesgado y poco justiciero), y la música era una letanía de cumbia, solo reconocible para el que la conocía de antemano. Un par de amigos se dedicaron a la tarea de charlar con las mujeres, mientras que el invitado, el que a todas luces precisaba la visita al establecimiento, comenzó su faena.
Desde esa noche, nunca se me borraron los detalles, por mas mínimos que hayan resultado. No sé si por la sospresa o la curiosidad. La cuestión es que pasamos horas bebiendo, opinando acerca de las mujeres y aconsejando a nuestro amigo con cual debía intimar en la próxima vuelta. Tuvimos tiempo de darle salida al redentor que llevamos dentro, ese que muy inocentemente, cree que puede redimir por amor a una mujer que trabaja en algún lugar de la noche. Ninguna se mostró permeable a la redención, y mucho menos al amor, en esa jornada.
Sin darnos cuenta, comenzó a colarse el día por las ventanas. Lo sugerente se tornó grotesco, y lo que a simple vista ya era grotesco en la oscuridad, de día se nos hizo patético. Nuestro amigo, exhausto, había visitado a todas las chicas del local, un verdadero récord. Como final de la noche, nos dirijimos a pagar las bebidas. El hombre que nos cobraba era un morocho flaco, poco expresivo y serio, como se supone debe ser alguien en ese oficio. Nos cobró en silencio y sin demoras. Cuando le tocó pagar a nuestro hombre récord de la noche, el morocho se plantó y le dijo: -No me mirés así, yo trabajo en la barra, y nada más... Se ve que el hombre era conocedor de miradas, de esas que uno a veces no percibe, incluso conociendo mucho a alguien.
Posteado por Audiomongo a las 20:58 2 Vos dirás...
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