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Sacrificio

23 diciembre 2007


Abrió sus piernas invitando a morir el instante.
Pidió la copa más fuerte, la alzó para sus ojos y exigió el corazón de su esclavo.
Juró que no habría agonía, sólo un paso hacia la gloria más brillante.
Dos escalones al cielo, sin más sufrimiento que el dolor inicial.
Conocedora de los atajos de la paciencia, gritó su calma y barajó el futuro inminente.
Mil billetes en su mano o una curva desnuda y tenue.
Suicidio o culpa eterna, planteó.
Sabedora de las elecciones de sus víctimas, no dudó en hundirse en el alma ajena.

Terminales

21 marzo 2007



Los viajes tienen algo de iniciático. El tiempo suspendido, uno atrapado en una caja metálica con ruedas y un camino para devorar, para consumir. La espera hasta la llegada a un punto determinado. Horas que se hacen de goma cuando la ansiedad te come.

Llegamos, terrrrrminal!
, dice el chofer.
Esto es el fin?, aquí concluye todo?. El final del trayecto, eso que le dicen destino, es un galpón con piso de tierra y manchado de aceite.
Para los que van, es el punto de partida, que irónico. Un tipo se encoge de hombros, y se le dibuja en la cara una mueca. Llegué tarde, ni para ver como sacan las guirnaldas.
Como
si me leyeran el pensamiento, alguien me dice -. No, no concluye nada. Es un tipo con un inmenso escobillón. Aquí nada termina ni empieza.Usted creerá que termina su viaje, es su modo de ver. Otros piensan que aquí comienza su viaje, y llegan ansiosos mirando el reloj. Y preguntan de donde sale su micro, tienen miedo de perderlo y desesperan por saberlo todo. Yo, señor, que estoy todo el día, le puedo asegurar que aquí nada empieza ni nada termina, simplemente se repiten las mismas situaciones una y otra vez.
Miro para los costados, y salgo. Huyo, porque no tengo ganas de estar en un lugar donde no sepa a ciencia cierta si algo empieza o termina. En eso, me chistan. Es el mismo hombre, que sigue barriendo sobre limpio. -Eh? adonde va?, pregunta como si le interesara. Al pueblo, le contesto, y me sigo alejando de él. Ahí tampoco comienza nada, me dice, mirando el piso.

Paralelo

28 febrero 2007


El viento pasa por la puerta. Sacude cortinas, silba entre las persianas. Todos los papeles vuelan. Las palabras siguen la ruta, se pierden entre golpes de ventanas desbocadas. Hurga en cajones que van a dar al suelo, abre armarios que estaban clausurados. Se levanta el polvo de años, que se esparce y lo inunda todo. Suenan mil canciones a la vez que aturden la memoria. Caen hojas que desnudan un bosque, y tapan un campo. Se desgarra un cuadro que rueda hasta el vacío, y las fotos se escurren de un viejo album. El golpeteo rítmico, lejano pero cada vez más nítido, se deja oír.

Hoy decidió volver. Y aunque sorprenda, siempre irrumpe de manera distinta. Sigilosa, disimuladamente. O pateando tableros que uno arma metódicamente a través del tiempo.
Cuando el pasado decide volver, lo hace de maneras asombrosas. A veces se mimetiza, se entrelaza de manera tal con nuestro presente, que es preciso dudar si es pasado o actualidad. En el fondo, todos lo sabemos. Quedarse nos mata?, partir nos hace agonizar?. Nada asusta más que la sensación que detiene el tiempo, y nada gratifica tanto como la que lo hace volar. Y ya no importa de donde viene ni cuando nació. Hay cosas que eternamente viven en uno, cambiando con uno, que son tan sólidas y atemporales...